sábado, 30 de septiembre de 2017

LOS NACIONALISMOS PERIFÉRICOS DE LA PENÍNSULA IBÉRICA (5): EL CONVENIENTE DISFRAZ DE IZQUIERDISTA



Ya entrado el siglo XX los ideólogos de estos pequeños nacionalismos se dan cuenta de que las masas, cada vez más influidas por ideas socialistas (en una época en la que el Movimiento Obrero es especialmente pujante) desconfían de ellos porque su carácter burgués y conservador se notaba a la legua. Es entonces cuando los distintos nacionalismos patrios empiezan a desarrollar ramas izquierdistas para infiltrarse en las filas del Movimiento Obrero.

Esto no es nada extraño, también la Iglesia Católica ante el avance del socialismo y el laicismo que éste implicaba se sacó de la manga el cristianismo de base y los curas rojos. En ambos casos la estrategia es clara: se trata de crear un movimiento con un barniz izquierdista que oculte un núcleo central reaccionario. Puro confusionismo ideológico.

Sin embargo, al principio el Movimiento Obrero no cae en la trampa. Así, Anselmo Lorenzo, padre del anarquismo español, ya a principios de siglo arremete contra la demagogia nacionalista en un artículo titulado «Ni Catalanistas ni Bizkaytarras». Lorenzo primero desmonta la falacia del «hecho diferencial» que hace a los nacionalistas reclamar derechos especiales o, dicho de otra manera, privilegios para su pretendida nación:

«Cataluña y las Provincias Vascas tienen de seguro fundados motivos de queja contra el Estado español, como lo tienen todas las demás regiones y provincias, aunque no se quejen; como lo tienen todos los individuos.»

Da en el clavo Lorenzo cuando explica bien claro cómo para lo único que quieren los líderes nacionalistas a los obreros es para que hagan de carne de cañón en la guerra en la que se emancipe de España su pequeña patria, que será un nuevo Estado con burgueses y proletarios, capitalismo y policías. Citamos literalmente:

«(…) el catalanista (...) esto también el bizkaytarra, echan pestes contra el madrileño, pobre diablo que en la asamblea de las regiones viene a ser lo que el burro en la de los animales, y lejos de censurar al Estado por lo que como tal institución tiene de absorbente, tiránica y odiosa, aspiran a fundar nuevos Estados más pequeños, en que ellos, los propagandistas de hoy y los gobernantes de mañana, conserven sin alteración los mismos males que la sana crítica halla siempre en todos los Estados.»

Y remata magistralmente el artículo remitiéndonos al internacionalismo propugnado por la I Internacional, separando la liberación nacional, que es cuestión de la burguesía nacionalista, de la liberación de clase, que es el auténtico problema del proletariado. Además, advierte que la política nacionalista tiende a destruir la solidaridad de clase entre los trabajadores pues los líderes nacionalistas de turno intentarán convencer a los trabajadores de sus «patrias» respectivas que el enemigo es el trabajador español:

«Al seguir a catalanistas y bizkaytarras, los trabajadores que tal hiciesen por lo pronto sólo conseguirían desvirtuar con los hechos aquella gran verdad tiempo ha reconocida: “La emancipación de los trabajadores no es un problema local (ni regional añado yo) ni nacional”, y se harían enemigos de los trabajadores de otras regiones, incluso los de Madrid, donde también hay obreros, aunque otra cosa quieran hacer creer los catalanistas y bizkaytarras que llevan un madrileño montado en la nariz.»

Uno de los primeros pasos en la invención de un nacionalismo «de izquierdas» los da el nacionalismo catalán con la creación de Esquerra Republicana de Catalunya (ERC). Del falso izquierdismo de la Esquerra da cuenta Jacinto Toryho, miembro de la CNT y de la FAI y director del periódico Solidaridad Obrera, al afirmar que la Lliga Regionalista (catalanistas de derechas) y ERC (catalanistas de izquierdas)

«en lo social no eran fracciones diferentes, sino dos expresiones reaccionarias a las que solamente separaba un matiz partidista electorero».

Según José Peirats, uno de los objetivos de la Esquerra era neutralizar la poderosa influencia de la CNT en Cataluña, organización que por su carácter internacionalista constituía un obstáculo para los planes separatistas de los nacionalistas catalanes. ERC incluso llegó a formar una organización específicamente obrera y catalanista, la Federación Obrera Catalana (FOC), rival de los «murcianos» de la CNT pero fracasó. Entonces el catalanismo de «izquierdas» empezó a difundir la idea de que el anarcosindicalismo era algo extranjero, de importación.

Peor aún: cuando la II República le concedió competencias en orden público a la Generalitat los nacionalistas, en el gobierno autonómico, formaron un cuerpo parapolicial integrado por miembros de las juventudes de Estat Catalá (facción mas extremista de la Esquerra), los «escamots», que secuestraron, torturaron y asesinaron con total impunidad a no pocos militantes de la CNT y la FAI bajo el mandato del Consejero de Gobernación de la Generalitat Josep Dencás (ya advirtió el presidente Lluis Companys, según contaba el destacado militante ácrata Juan García Oliver, que a los anarquistas, especialmente a los de la FAI, había que «apretarles los tornillos»).

De Dencás, por cierto, Toryho escribió:

«Dencás era un separatista que odiaba a España con fervor satánico. Poseía todos los rasgos que el psiquiatra halla en el paranoico. Con anterioridad a la República había militado en la Lliga. Luego se pasó a la Esquerra y Estat Catalá. Siendo diputado de las Cortes Constituyentes, su pueril fervor antihispánico le llevó a desgarrar con una hoja de afeitar los escudos de la República Española que había grabado en los pupitres de los escaños correspondiente a Esquerra Catalana.»

"Escamots" desfilando con indumentaria mussoliniana

Por su parte, Joaquín Maurín, militante del POUM opinaba de este personaje lo siguiente:

«Dencás, jefe de la fracción de “Estat Catalá”, turbio en sus propósitos, no podía ocultar sus intenciones deliberadamente fascistas. Todo su trabajo de organización y toda su actividad política tendían hacia un objetivo final: un fascismo catalán. Su declaración de guerra a los anarcosindicalistas, sus “escamots” de camisas verdes regimentadas, todo eso tenía un denominador común: el nacional socialismo catalán.»

Aquí habría que añadir que Josep Dencás, había ido hasta Italia para buscar el apoyo de Mussolini para la causa catalanista, de hecho los «escamots» por él creados eran una copia de las milicias fascistas mussolinianas.

Josep Dencás
No parece, pues, que los nacionalistas catalanes hicieran un gran servicio a la II República. De hecho, siempre estuvieron conspirando contra ella como demuestra el conato de secesión de octubre de 1934, que fracasó gracias al desmarque de la CNT, que tenía pensado secundar la insurrección de Asturias pero que desconvocó todas las acciones para que los nacionalistas no aprovecharan la confusión para pescar en río revuelto. Esto hizo a la CNT ganarse la antipatía de ERC, cuya facción Estat Catalá se alió con los estalinistas del PSUC para atacar a la CNT durante los «sucesos de mayo del 37» en los que murió más gente que durante el 19 de julio del 36.

Hay que decir, no obstante, que el ejemplo de la CNT en Cataluña no cundió en buena parte de la izquierda no nacionalista. Así el estalinismo, siempre jugó con dos barajas, la centralista con el PCE y la separatista con el PSUC en Cataluña. Tampoco se salva el POUM, partido que estaba formado por dos facciones marxistas críticas con Moscú, una de las cuales, el Bloque Obrero y Campesino, había tomado parte en el intento de secesión de Cataluña en 1934. No es extraño que Trotski desconfiara de esta formación política, que nunca llegó a formar parte de la IV Internacional. De hecho, el mítico líder bolchevique describió la ideología del ya citado Maurín, dirigente del Bloque Obrero y Campesino, como «nacionalista-provinciana y pequeño burguesa» además de un «galimatías ecléctico». No es de extrañar, pues, que el trotskismo patrio posterior haya tenido tanto lastre nacionalista (recordemos que parte de una de las más emblemáticas formaciones trotskistas de la década de los 70, la Liga Comunista Revolucionaria, procedía de una escisión de ETA V Asamblea).

Pero tras el triunfo franquista en la Guerra Civil, el panorama cambia. Por un lado, la represión de la dictadura de Franco se cebó no sólo en socialistas, comunistas y anarquistas, sino también en los nacionalistas periféricos, a pesar de que muchos de ellos, como hemos visto, ideológicamente no estaban lejos del franquismo. Por otro lado, el Eje es derrotado en 1945 y la propaganda aliada airea el horror al que había llegado el nacionalismo etnicista de los nazis. A partir de entonces, los nacionalismos adoptan una apariencia más izquierdista (¡hasta una parte del carlismo se declaró «socialista» y «autogestionario» cuando Franco lo marginó del poder!) y purgan su mensaje de contenidos racistas.

Desde la clandestinidad nuestros nacionalistas se suben al carro de las luchas de «liberación nacional» del Tercer Mundo, especialmente desde finales de los 50 por la influencia de la Revolución Cubana, construyendo a partir de ese momento falsas analogías entre las colonias del Tercer Mundo y el País Vasco y Cataluña, algo ridículo pues, como ya se ha dicho, las burguesías catalana y vasca eran las más ricas de España y mantenían con el resto de las regiones más pobres del país (Extremadura, Andalucía, algunas zonas de las dos Castillas, etc.), de las que recibía una mano de obra barata para su industria, una relación casi colonial. Y no tuvieron ningún reparo nuestros independentistas en declararse «marxistas» a pesar de que Marx había dejado bien claro el carácter reaccionario de los movimientos que luchan por la vuelta a las pequeñas nacionalidades basadas en fronteras feudales dentro de los estados modernos europeos. Y con la llegada de la democracia y el nuevo Estado de las Autonomías las reivindicaciones de las «nacionalidades históricas» se hace omnipresente en todos los programas de izquierda. Tanto es así que incluso en el Movimiento Libertario hubo un fuerte debate que no se reflejó en sus acuerdos aunque sí en su prensa. Según explicaba Juan Gómez Casas en 1982:

Juan Gómez Casas
«Las preocupaciones nacionalistas derivadas de las autonomías irrumpieron también en la CNT y en el Movimiento Libertario en nuestro tiempo. Aunque el tema no llegó a ser tocado en ningún pleno nacional de regionales ni en los congresos de este tiempo, por estar perfectamente definidas en las previsiones ideológicas de la organización las alternativas federalistas, en sí plenamente libertarias, la polémica sobre nacionalismo sí saltó también a las páginas de nuestros periódicos. Por parte de algún compañero la historia, la lengua y la cultura eran factores a tener en cuenta en las polémicas en curso. Personalmente mantuve algunas en el periódico CNT y el tema fue objeto de sustancial análisis en el editorial del número 109 de Solidaridad Obrera del 4 de abril de 1982. Se afirmaba aquí: “En este editorial no se trata este tema por casualidad. Se trata porque creemos que en sectores de la organización se plantea, se analiza y se discute sobre nacionalismo. Este debate sería absurdo ocultarlo o negarlo. Es más positivo contribuir a fomentarlo y a que se tomen posturas claras” El editorial afirmaba después que la CNT es una organización que se creó y funciona bajo esquemas federalistas, por lo que las personas y organizaciones que forman la CNT se han unido entre sí de forma totalmente libre. Luego se decía que el proyecto de sociedad que se planteaba la CNT era también federalista, es decir, equivalía a la unión libre de personas y estructuras que componen esa sociedad. Porque “sería erróneo y peligroso el permitir que la pertenencia a la misma comunidad cultural, lingüística y geográfica de un obrero y su patrón, amortiguara, escondiera u oscureciera el enfrentamiento fundamental de intereses y de aspiraciones entre un patrón y un obrero, entre un explotado y su explotador”. También porque un Estado, sea de la nacionalidad que sea, es siempre un instrumento de presión. No olvidemos que las burocracias estatales, hablen la lengua que hablen y lleven la bandera o el uniforme que lleven, sean nacionalistas o no, son un brazo de represión.»

No obstante, aunque el nacionalismo tras la Transición haya ocultado su vena racista, su propensión a la xenofobia y su horror patológico al mestizaje siguen bien patentes en su discurso. Así Heribert Barrera, histórico dirigente de ERC en una entrevista concedida al diario La Vanguardia del 1/03/2001 llegó a sumarse al discurso del PP o incluso al de Democracia Nacional al aconsejar a los inmigrantes que se quedaran en su país, ya que según él,

«Ésa es la amenaza de la inmigración para el futuro del catalán: hoy se usan catalán y castellano casi por igual, pero si sigue este flujo inmigratorio..., el catalán desaparecerá. (…) Si desaparece el catalán, desaparece la identidad catalana: desaparece Cataluña.»

Esto es muy típico del nacionalismo, a saber, la obsesión por abstracciones metafísicas, como el preocuparse más por la conservación de un rasgo cultural (la lengua en este caso) que por el bienestar de los individuos de carne y hueso. Lo cierto es que estos rasgos culturales están constantemente cambiando, para desgracia de la mentalidad inmovilista de los nacionalistas, que tienen un concepto absolutamente estático (¡e irreal!) de la «cultura».


Llegamos así a otro eterno leitmotiv del nacionalismo, la segregación de los seres humanos por «culturas». Cada oveja con su rebaño.

Y ese eterno odio al mestizaje es el que mueve el último proyecto conjunto de nacionalistas patrios y de allende los Pirineos, la llamada «Europa de los Pueblos». Se trataría de dar voz (o más bien poder) a las pequeñas nacionalidades «aplastadas» por los grandes estados mestizos de la Unión Europea. Y para ilustrar el asunto se ha llegado a editar una suerte de mapa «étnico» en el que se indica cuál es el hábitat de cada nacionalidad.

Lo que no dicen "nuestros nacionalistas" es que este tipo de proyectos no es nuevo. Ya un personaje como León Degrelle, un destacado miembro de las Waffen-SS belgas, y otros correligionarios nazis idearon al final de la II Guerra Mundial un plan para dividir Europa en pequeñas nacionalidades que impidiera todo mestizaje. Degrelle, que se refugió en la España franquista, criticó del estado español su carácter mestizo, tan contrario al espíritu del Mein Kampf de Hitler. Y en 1973 en un acto en Madrid presidido por la señera catalana y un pendón de Castilla, formó su propio partido, CEDADE, una organización neonazi que abogaba por la disolución de España en pequeños estados «étnicos», coincidiendo así con "nuestros" nacionalistas «de izquierdas».

Una viñeta del "Diario de Jaén" que presenta una paradoja perfectamente plau-
sible, máxime cuando tantas veces son los "charnegos" (inmigrantes) los que
para mimetizarse con el ambiente quieren pasar por ser los más nacionalistas

(Fuente: http://revistaamoryrabia.blogspot.com.es)

Y por si el "pacifismo" y la "tolerancia" del secesionismo catalofascista no hubiera quedado suficientemente acreditado, cierro la entrada con las imágenes de una agresión protagonizada por una turba separatista contra una niña de 12 años que cometió en su día el intolerable delito de portar la bandera que esa jauría desaprueba, imagen tan sintomática como el hecho de que ningún líder de estos canallas condenase jamás este acto:

31.000 CIENTÍFICOS AFIRMAN QUE EL CALENTAMIENTO GLOBAL ES UN TIMO


CONTRA LA MANIPULACIÓN



La primera ley del demagogo es no matizar los conceptos, utilizarlos en bloque, de forma ambigua, para destacar en cada momento el aspecto que le interesa y dejar los otros en la sombra. Al no matizar, el sentido de los conceptos se empobrece, se banaliza, y esta banalización juega a favor del manipulador en la medida en que impide a las gentes ahondar en el análisis de las cuestiones complejas.

Banalizar implica simplificar. Simplificar es reducir de valor, rebajar, envilecer. El manipulador reduce el valor de lo manipulado en cuanto lo toma como un simple objeto a dominar. Se trata de un voto a conseguir, un cliente a ganar, un militante a fichar. No importa la persona en cuanto tal, sino la función que puede ejercer en un momento dado. No interesa que incremente su capacidad de pensar de un modo riguroso, y que la ejercite. Conviene, más bien, que embote su entendimiento, que no perciba los trucos que se ponen en juego para llevarle a aceptar sin crítica los razonamientos capciosos, estratégicamente solapados y en el fondo violentos, ya que hacen violencia a la verdad de las cosas.

(A. López Quintás: "La revolución oculta")

viernes, 29 de septiembre de 2017

EL TRUCO DEL DEMAGOGO


"Independencia", un concepto hermoso e irrealizable sin cambios radicales
que aquellos que la usan no están dispuestos ni a considerar, dado que
con ellos se les acabaría el chollo.

Este blog siempre se ha preciado de no rehuir los temas candentes y de definirse con claridad acerca de cuestiones peliagudas, como el supuesto "derecho a decidir" que enarbola la clase política catalana para empujar a los ciudadanos menos reflexivos -últimamente, niños y adolescentes- a echarse al monte en defensa de unos privilegios asimétricos que en modo alguno les garantizan una soberanía incompatible con 1) el neo-feudalismo instalado en aquélla comunidad, 2) la trampa del dinero-deuda y 3) la sustitución de los derechos civiles por la figura jurídica del "doble tú". Sin abordar estos subterfugios del Sistema no existe soberanía alguna. Curiosamente, ninguno de ellos ha sido denunciado por los Puigdemont, Junqueras, Mas, Romeva y otros "mesías" que presentan la idea de Estado como mágica solución a todos los problemas políticos, en vez de como su origen. Una vez más, los que denuncian a los poderosos buscan sencillamente suplantarlos, y no el acabar con un estado de cosas que les resulta harto beneficioso. Así que, lectores catalanes, ya sabéis de que va la cosa: se espera que padezcáis en defensa de los señoritos bajo el señuelo de los mitos nazionales y las grandes palabras que, en abstracto, son el truco del demagogo.

"Subidón". Mola, pero no hay que mezclar
el botellón con la política.
El proyecto independentista, difícil de definir pese a la simpleza de los enunciados habituales, ha sido engendrado a partir de distintas ideologías cuyo único punto en común es la negación a España. La libertad de expresión y la exposición atolondrada de derechos básicos sirven de coartada. "Sólo queremos votar", "las papeletas no son violencia", "esto es democracia" ... Los lemas tradicionalmente enarbolados por la izquierda ahora son rescatados por la derecha nacionalista conservadora, la misma que entregó La Moncloa a José María Aznar.

Las manifestaciones, a veces violentas, en favor del referéndum y el discurso antisistema insuflan al proyecto separatista un halo de izquierda difícil de sostener. Un castillo de arena si uno acude a la radio, el periódico o la televisión a modo de retrovisor que demuestra que el supuesto progresismo del proceso de secesión es uno de los más descarados casos de travestismo intelectual vistos por estos lares, y que el referéndum convocado ni es de izquierdas, ni garantista ni igualitarista. Veámoslo:

1. El 'Govern' antepone la defensa de lo identitario a corregir las desigualdades de clase

En la película Wag the dog, Robert de Niro y Dustin Hoffman, asesor político el primero y productor cinematográfico el segundo, se inventan una guerra de Estados Unidos con Albania para ocultar a ojos del votante un escándalo sexual que involucra al presidente del Gobierno. Ya hace varios años que la oposición acusa a Puigdemont de haber levantado la cortina de humo de la independencia para tapar las carencias de su Gobierno, entre ellas la de no lograr reducir el abismo que separa a privilegiados y vulnerables. El separatismo ha sido el extintor que ha borrado la agenda social del debate político.

Preconcebida o hija de un monstruo que la propia CiU creó, la huida hacia delante ha consolidado el olvido del discurso social por parte del Govern. La Generalitat emplea sus recursos en el 1-O: económicos, mediáticos y políticos. ¿Ha tenido tiempo Puigdemont de presentar grandes programas sociales? ¿Por qué no se lo recrimina la Esquerra Republicana con la que comparte Gobierno?

2. El 1-O pretende acabar con la solidaridad entre territorios

Históricamente, la izquierda ha peleado por la abolición de los privilegios que situaban a una clase minoritaria por encima del "pueblo". El referéndum catalán, precisamente, rompe la solidaridad entre territorios y estructura una minoría privilegiada. Los catalanes podrán votar por razón de su lengua y su procedencia geográfica; una condición que pretenden negar al resto de españoles. El referéndum del 1-O, en caso de producirse, volará la solidaridad recogida por la Constitución.

3. El cansino mantra "Espanya ens roba" es sólo una excusa para no contribuir a la caja común

La revolución industrial cultivó en España una realidad que ha terminado manoseada y convertida en tópico: Cataluña es mucho más próspera que el resto de regiones. El "España nos roba", confeccionado ya en tiempos de Pujol, dejó un peligroso sedimento de egoísmo: "Como somos más ricos, si nos fuéramos, nos iría mejor".

Tal argumento ni siquiera ha sido sostenido por los dirigentes catalanes. Gabriel Rufián, de ERC, dijo en una entrevista: "España no nos roba". Pero ya era tarde. No es el "España nos roba" en sí mismo, sino la lluvia fina del falso tópico a lo largo de los últimos veinte años. Al final, se ha convertido en una excusa para no contribuir a la caja común. El exministro de Aznar, Josep Piqué, recordaba en una entrevista con este periódico: "Un medio catalán empieza su programa por la mañana diciendo: 'Aquí estamos, trabajando para pagar los subsidios de andaluces y extremeños'".

4. La alianza de Puigdemont con ERC y la CUP es interesada y circunstancial

En 1917, la diferencia entre los burgueses y el pueblo quedaba patente en la vestimenta. Los primeros con levita; los segundos con blusa. Cien años después, la independencia y la idea de negación a España los ha unido en un Gobierno difícil de clasificar, pero desde luego no de izquierdas. Y menos de clase obrera.

La vestimenta sigue diferenciando hoy a unos de otros. Puigdemont y el resto de convergentes visten traje y corbata. En la CUP apuestan por la camiseta reivindicativa y los vaqueros. ERC opta por la camisa sin corbata, quizá por trazar un punto de unión con sus socios conservadores.

Más allá del atuendo, las políticas neoliberales preferidas por el actual president muy poco tienen que ver con el republicanismo de ERC o el arrebato antisistema de la CUP. Las circunstancias los ha unido en un Frankestein alimentado por el interés electoral.

5. El cuerpo electoral del PDeCAT es la derecha conservadora

Cuentan que cuando Lluís Companys proclamó la independencia en el balcón de la Generalitat, se giró a sus socios y les dijo: "¡Ahora ya no podrán decir que no soy nacionalista!". Ese complejo, del que se aprovecharon ERC y la CUP para convertir a Artur Mas en independentista, resulta histriónico aplicado a todos los convergentes que ahora apuestan por la ruptura con España.

Los que presumían de seny y de grandes pactos como el del Majestic son ahora quienes encabezan el referéndum del 1 de octubre. La mutación de la derecha conservadora a la ruptura se vio resentida en las últimas elecciones catalanas. Mas perdió 12 escaños y tuvo que echarse en brazos de la izquierda.

6. CiU entregó el Gobierno de España a José María Aznar

Era 1996 y la corrupción que supuraba el Ejecutivo de Felipe González hacía pensar que el PP podría gobernar España con mayoría absoluta. La campaña del miedo preparada por la izquierda -la derecha nunca había pisado La Moncloa- y el tímido crecimiento de las habilidades electorales de Aznar arrojaron una "amarga victoria".

El PP necesitaba aliados en la periferia del Congreso para formar Gobierno. Las conversaciones cocinaron el Pacto del Majestic, que llevó a Aznar a La Moncloa gracias a los votos de los de Pujol. A pesar del nacionalismo, el acuerdo se vio con naturalidad. Se sentaron a la mesa dos derechas y empezó el festival de privatizaciones, corrupción y concesiones a cambio de sobornos porcentuales que han practicado ambas, cada una en su feudo.

(Fuente: http://despiertaalfuturo.blogspot.com.es/)

LOS DOCUMENTOS QUE NOS ESCLAVIZAN AL IMPERIO ROMANO-VATICANO (II)


jueves, 28 de septiembre de 2017

LOS NACIONALISMOS PERIFÉRICOS DE LA PENÍNSULA IBÉRICA (4): OPORTUNISMO BURGUÉS



Pero aparte de racistas, estos nacionalismos tenían (como no podía ser de otra manera) un marcado carácter burgués. No es causalidad que estos nacionalismos surgieran en las zonas donde se asentaba la burguesía más pujante de la Península Ibérica por aquel entonces. Y tampoco es casualidad que se empezaran a desarrollar justo a partir de 1808, cuando España empieza a perder su imperio colonial y se radicalizasen y tomaran un cariz separatista a partir del «Desastre de 1898» cuando se pierde prácticamente todo lo que quedaba del Imperio Español.

No es casualidad porque las inmensas fortunas que las burguesías vasca y catalana (la gallega las sigue muy de lejos) llegaron a acumular las consiguieron a expensas del imperialismo español, ése que tanto odian nuestros nacionalistas periféricos. De hecho, un poco antes del «Desastre del 98» el capital catalán era uno de los principales inversores en Cuba, Puerto Rico y República Dominicana, de ahí que hoy día abunde tanto apellido catalán en el Caribe (Pujol, Balaguer, etc.). Por otra parte, la recurrencia de apellidos vascos entre la oligarquía latinoamericana (Uribe, Gortari, etc.) evidencia que a la burguesía vasca tampoco le fue mal haciendo negocios en el seno del Imperio Español.

Por otra parte, es interesante observar que, pese a su desprecio por el sur de la península, la burguesía del norte no hacía ascos a los recursos agrícolas y pesqueros de la España meridional y que fue esta burguesía predominantemente la que acumuló el suficiente capital como para adquirir tierras procedentes de las desamortizaciones, razón por la cual, incluso hoy día, buena parte de los «señoritos andaluces» tienen apellidos vascos y catalanes. No es casual que las más conocidas marcas comerciales de productos típicos de Andalucía y Extremadura sean apellidos como Ybarra, Elosúa, Zulueta, Carbonell, etc. Y recordemos que fue precisamente la burguesía que se benefició de las desamortizaciones la que consolidó el caciquismo que mataba de hambre al jornalero andaluz.

Otro rasgo determinante de estos nacionalismos del norte peninsular es su furibunda religiosidad. Es interesante comprobar que precisamente fue el Norte montañoso, rural y aislado, frente al Sur y al Levante más abiertos al cosmopolitismo y a las influencias foráneas, donde la Iglesia Católica urdió ese plan de limpieza étnica que fue la llamada «Reconquista». De ahí que los nacionalistas de esas zonas piensen que la auténtica fe cristiana esté en ese norte mítico no contaminado por la sangre sarracena. Así, no es raro que Arana, católico fanático, afirmara que

«el bizkaíno que vive en las montañas, que es el verdadero bizkaíno es, por natural carácter, religioso (asistid a una misa por aldea apartada y quedaréis edificados); el español que habita lejos de las poblaciones, o es fanático o es impío (ejemplos de lo primero en cualquier región española; de lo segundo entre los bandidos andaluces, que usan escapulario, y de lo tercero, aquí en Bizkaya, en Sestao donde todos los españoles, que no son pocos, son librepensadores).»

Igualmente es muy notable la conexión de estos nacionalismos norteños y el carlismo, ideología reaccionaria y clerical que tuvo especial preponderancia en el norte peninsular, ya que el principal núcleo de irradiación de ideas liberales era Cádiz, donde, como sabemos, se aprobó la primera Constitución liberal en 1812. De ahí que buena parte del odio hacia el Sur profesado por nacionalistas como Arana, que era hijo de un militar carlista, venga en parte del odio hacia las ideas liberales. Ello explica que éste llegue a afirmar lo que sigue:

«El masonismo o liberalismo no ha penetrado en nuestra Bizkaya por sí solo, ni se ha aplicado aún a nuestras instituciones. Hase introducido con el extranjerismo (…)»

«Contad y examinad a los maketos que invaden el territorio bizkaíno: el noventa por ciento son con seguridad liberales; de esos noventa, unos sesenta serán antes de un mes republicanos, los demás o monárquicos, o socialistas o anarquistas.»

Tampoco es extraña la defensa a ultranza que hace Arana de la Compañía de Jesús, principal foco de la reacción en el siglo XIX y comienzos del XX y enemiga acérrima del liberalismo y el republicanismo:

«Un grande hombre engendró la raza vasca: Ignacio de Loyola. Su obra fue aún más grande: la Compañía de Jesús. Verdaderamente, todo cristiano debe como tal, venerarlos; todo vasco debe, por ser vasco, amarlos. Pero ¿qué les deberá el vasco a quienes los aborrecen, les silban, les apedrean y los persiguen?»

Por otra parte, no hay que olvidar que uno de los padres del nacionalismo catalán, Josep Torrás i Bages, era un obispo carlista.

(Fuente: http://revistaamoryrabia.blogspot.com.es/)

GEORGE SOROS FINANCIA EL INDEPENDENTISMO CATALÁN



La fundación Open Society Initiative for Europe de George Soros financió en 2014 organizaciones que militan por la independencia de Cataluña, reveló el año pasado el diario español La Vanguardia.

Según documentos internos, la Open Society Initiative for Europe entregó 27.049 dólares al Consell de Diplomàcia Pública de Catalunya (Consejo de Diplomacia Pública de Cataluña), organismo creado por la Generalitat de Cataluña con la participación de varios entes privados; y 24 973 dólares al Centre d’Informació i Documentació Internacionals en Barcelona (CIDOB, Centro de Información y Documentación Internacional de Barcelona), un think tank independentista.

El CIDOB desempeña específicamente el papel de un preministerio de Relaciones Exteriores para la Generalitat de Cataluña y defiende en todos los temas exactamente los mismos puntos de vista que … Hillary Clinton.


(Fuente: http://www.voltairenet.org/article198089.html)

miércoles, 27 de septiembre de 2017

LAS DENUNCIAS FALSAS DE VIOLENCIA DE GÉNERO, UNA LACRA QUE NADIE SE ATREVE A CUANTIFICAR


Vaya, otro informe contradictorio con la propaganda oficial que
al final no ve la luz.

Bueno, "nadie" es mucho decir, porque la abogada Helena Echeverri sí lo hace y con datos. Entendamos "nadie" entre los poderes públicos, que son quienes disponen de mecanismos para corregir esta plaga, aunque parece que más bien buscaran estimularla, como si la "socialización del sufrimiento" (por cierto, la estrategia terrorista de los ochenta) fuera un consuelo para las mujeres maltratadas o, con intolerable frecuencia, asesinadas por miserables, energúmenos y/o desequilibrados. 

Se sabe de sobra que la Ley de Violencia de Género no solo no ha resuelto los problemas que -supongamos, siendo tal vez harto ingenuos- pretendía solucionar. Pero es que, además, ha creado otros nuevos entre los que está la desprotección del varón maltratado, la postergación de los derechos de los hijos en los casos de separación traumática (repásese el esperpéntico "caso Juana Rivas") y el "regalo" de un instrumento de venganza contra el hombre que unas cuantas resentidas y ventajistas se han apresurado a aprovechar ... y son muchas más que las que los medios reconocen.

El gran logro del feminismo patrio
Si analizamos los datos contenidos en la Memoria Judicial del TSJ correspondiente al año 2016 vemos que los juzgados de la región murciana tramitaron 6.302 denuncias de mujeres presuntamente víctimas de violencia de género, de las cuales tan sólo 1.047 llegaron a jucio, con el resultado de 977 hombres condenados y 77 absueltos. Ello nos lleva a preguntarnos qué sucedió con las 5.255 denuncias interpuestas por mujeres que denunciaron por violencia de género a sus parejas o ex parejas y que no llegaron a juicio. Consideremos varias hipótesis:

Primera. Supongamos que estamos ante el caso de una denuncia de una mujer que efectivamente ha sido maltratada, y lo único que quiere es dar una lección a su pareja, con el deseo de que cambie de actitud. La denunciante acude a los tribunales con la esperanza de que él, después de una noche en comisaría y viendo que puede ser condenado, no vuelva a maltratarla psicológica o físicamente.

Las consecuencias perversas de la ley VioGen: mujeres que
necesitan protección real pasan a ser las últimas de la cola.
Esta mujer es digna de protección, incluso me atrevo a decir que se le debería hacer ver que tiene una dependencia emocional hacia su pareja, porque el que te quiere no te hace sufrir y, como decía mi abuelo, «a una mujer no se la pega ni con una rosa».

Una vez que esta mujer comprueba que han detenido a su novio/exnovio/marido (no olvidemos que quizás en ocasiones el denunciado es el padre de sus hijos) y, debido a la dependencia emocional que ella tiene, puede decidir no continuar con la denuncia y acogerse a su derecho a no declarar ante el tribunal. ( No podemos olvidar que una condena en un delito de estos, además de prisión, conlleva alejamiento del condenado respecto de la víctima y la prohibición de comunicar con ella durante al menos un año). Este tipo de mujeres no quiere que él tenga antecedentes, ni que vaya a prisión, ni permanecer alejados ni incomunicados.

En la mayoría de las ocasiones lo que se denuncia no ha sido grabado, ni hay testigos de los hechos, por lo que, si la denunciante no testifica y se acoge a la dispensa de no declarar del artículo 416 de la Ley de Enjuiciamiento Criminal, la Fiscalía, se queda sin pruebas para desvirtuar la presunción de inocencia del investigado/acusado y ello lleva a un sobreseimiento provisional o a una sentencia absolutoria, en caso de que se celebrara un juicio.

Consecuencias perversas de la Ley VioGen: el número de mu-
jeres asesinadas no disminuye, pero la mortalidad masculina
se dispara. Claro, que hablamos de muertes de segunda cate-
goría. Según el discurso dominante, el hombre es el MAL.
Segunda Hipótesis. La mujer no ha sido realmente maltratada, pero interpone la denuncia por otros motivos (que son constitutivos de delito, ya que sería una denuncia falsa), como por ejemplo obtener la posibilidad de conseguir una resolución de guarda y custodia de sus hijos rápidamente, conseguir una ayuda económica de los servicios sociales, despecho, celos o conseguir obtener el permiso de residencia o residencia y trabajo en el caso de mujeres extranjeras. Se han dado casos, lamentablemente, de que se denuncia por estos motivos, e incluso se han desarticulado redes en los últimos años que propiciaban la interposición de denuncias falsas, habiendo sido detenidos también los letrados de las presuntas víctimas por pertenecer a la trama. Esta segunda hipótesis es, por supuesto, reprobable y debe de ser perseguida y enjuiciada, pero el problema es que es muy difícil probar que una denuncia es falsa, y ello en el caso de que Fiscalía o la acusación particular se decidieran a intentarlo, puesto que en ocasiones ya se puede intuir que acreditar la falsedad de la denuncia sería muy difícil, si no imposible, en la mayoría de los casos.

Lo cierto es que, desde el año 2003, más de 800 mujeres han sido asesinadas por violencia de género (no se disponen de los datos de cuantos hombres han sido asesinados por sus parejas mujeres) por lo que mi opinión es que la Ley ha fracasado: no protege realmente a las verdaderas víctimas de violencia de género, y puede ser utilizada en fraude de ley por mujeres que quieren aprovecharse de ella.

Esto también ocurre. Y, aunque el hombre no se defienda
siquiera, si la mujer se hace daño al golpearle, la Ley Vio-
Gen le hará culpable de violencia machista.
El 28 de julio de 2017, el Senado aprobó un paquete de medidas (BOE, 4 de agosto de 2017) que recoge un pacto de estado, en el que figuran entre otras cuestiones: proponer reformas en el Código Penal (entre ellas, establecer que no se deriven responsabilidades hacia la mujer en los delitos de quebrantamiento, evitar que el denominado "síndrome de alienación parental" pueda ser tomado en consideración por los órganos judiciales) y de la Ley de Enjuiciamiento Criminal: modificar el artículo 416 de la Ley de Enjuiciamiento Criminal, revisando el régimen legal de la dispensa a no declarar de la que hablaba antes, con la posibilidad de que la declaración prestada durante la fase de investigación judicial y tramitada como una prueba preconstituida (que su declaración sea grabada) y pueda ser utilizada (visionada) en el acto del juicio oral, sin que la mujer que ha declarado ya tenga que volver a hacerlo.

Ello vulneraría, a mi modo de ver, el derecho de defensa constitucionalmente garantizado del acusado, y sería una grave merma del derecho del mismo, pero también puede perjudicar los derechos de la mujer, ya que puede querer volver a declarar, corrigiendo, después de unos días de reflexión, lo que haya podido tener su deposición de precipitada e, incluso, inducida. La reforma que se propone le quitaría la libertad de decidir declarar o no hacerlo el día del Juicio.

Sí, lo de "aprovación" nos hace pensar que la ortografía
también está de luto.
No olvidemos que 5.255 denuncias no llegaron a enjuiciarse por diversos motivo. Las estadísticas no nos dicen cuántas de esas denuncias se archivaron porque las denunciantes decidieron acogerse a su derecho a no declarar, o si es que ellas también fueron denunciadas por su pareja, en una denuncia cruzada de malos tratos en las que ambos tenían lesiones y podrían ser condenados, y por ello los dos denunciados prefirieron guardar silencio antes que ser condenados los dos. Porque, no lo olvidemos, esa puede ser la tercera hipótesis.

Tampoco sabemos si las mujeres que interpusieron las denuncias que nunca fueron enjuiciadas fueron beneficiarias de alguna ayuda económica, o si mientras se sobreseía el procedimiento pudieron beneficiarse de la guarda y custodia de sus hijos y atribución del domicilio conyugal en unas medidas urgentes dictadas por el juzgado de violencia sobre la mujer en apenas 24 horas desde la detención del padre de sus hijos.

Otro argumento para derogar la Ley VioGen: su diagnóstico
de las causas de la violencia contra la mujer es manifiestamen-
te erróneo, con lo cual el "remedio" a aplicar resulta inadecua-
do. Los legisladores, ¿no saben pensar con más precisión?
Los abogados que trabajamos a diario en los juzgados de violencia sobre la mujer sabemos que muchas denuncias son falsas, pero también sabemos que muchas denuncias son ciertas, y que las personas (hombres y mujeres, heterosexuales y homosexuales, ancianos y menores de edad) necesitan protección.

Lo que no tenemos tan claro a la vista de los asesinados (no tenemos cifras de las estadísticas de los suicidios derivados de esta problemática) es que se pueda solucionar con una ley como la actual. Muchos clamamos por una normativa que contemple no ya la violencia de género, sino también la violencia doméstica intrafamiliar, como en otros países.

Helena Echeverri Aznar, abogada
(Fuente: http://www.laopiniondemurcia.es/)

martes, 26 de septiembre de 2017

LOS NACIONALISMOS PERIFÉRICOS DE LA PENÍNSULA IBÉRICA (3): CATALUÑA



El nacionalismo catalán es tan racista como los demás nacionalismos periféricos, aunque sus seguidores se han dado más maña que sus correligionarios vascos y gallegos en ocultarlas. Como en los dos casos anteriormente estudiados, el catalanismo también recibe la nefasta influencia del mito ario desde su origen en los tiempos de la «Renaixença» (movimiento análogo al «Rexurdimento» gallego). Según Pompeu Gener, médico y destacado nacionalista catalán del siglo XIX, existe una raza catalana que (¡cómo no!) es aria, descendiente de los francos, y que contrasta con la chusma que vive al sur del Ebro, que tiene impura sangre semítica (de «moro» y judío):

Pompeu Gener, medidor de cráneos
«Creemos que nuestro pueblo es de una raza superior a la de la mayoría que forman España. Sabemos por la ciencia que somos arios. (…) También tenderemos a expulsar todo aquello que nos fue importado de los semitas del otro lado del Ebro: costumbres de moros fatalistas.»

El lector quizá se haya percatado de la interesante expresión «sabemos por la ciencia» y es que el supremacismo catalán intentó darse un barniz científico, que en realidad fue pseudocientíco pues echó mano de la craneometría, un engendro producido por el furor positivista del siglo XIX que acabó siendo denunciado por la propia Ciencia como un fraude. Así, otro grande del nacionalismo catalán, Valentí Almirall, distinguía dos grandes grupos raciales en España atendiendo a la forma de la bóveda craneal de los individuos. En sus palabras,

«España no es una nación una, compuesta por un pueblo uniforme. Más bien es todo lo contrario. Desde los más remotos tiempos de la historia, una gran variedad de razas diferentes echaron raíces en nuestra península, pero sin llegar nunca a fusionarse. En época posterior se constituyeron dos grupos: el castellano y el vasco-aragonés o pirenaico. Ahora bien, el carácter y los rasgos de ambos son diametralmente opuestos. (…)

«El grupo central-meridional, por la influencia de la sangre semita que se debe a la invasión árabe, se distingue por su espíritu soñador (….). El grupo pirenaico, procede de razas primitivas, se manifiesta como mucho más positivo. Su ingenio analítico y recio, como su territorio, va directo al fondo de las cosas, sin pararse en las formas.»

Y ya en el siglo XX, sería también un médico, el Dr. Puig i Sais, el que advirtiera en su libro El problema de la natalitat a Catalunya. Un perill gravíssim per a la nostra pátria (1915), que los inmigrantes venidos de otras partes de España (especialmente de Murcia y Andalucía) presentaban un mayor índice de natalidad que los catalanes de pura cepa, con lo que peligraba esa «raza catalana» de la que hablaban Gener y Almirall.

(Fuente: http://revistaamoryrabia.blogspot.com.es/)

EL USO DE MAGIA NEGRA POR PARTE DE LA ÉLITE


lunes, 25 de septiembre de 2017

REIR O LLORAR



Haciendo una pequeña "trampa" respecto al lema del blog ("contrainformación que no encontrarás en los medios oficiales ...") reproduzco hoy, por su implacable lucidez, un artículo publicado en su día por el diario LA VANGUARDIA con el que la escritora Laura Freixas diagnosticaba el disparate al que, entre la perplejidad y la indignación, asistimos los partidarios del sentido común frente al pensamiento mágico con el que cuatro iluminados han conseguido contagiar a un porcentaje nada desdeñable de la población catalana, infección con tintes de pandemia que amenaza -ya veremos si las autoridades saben atajarla antes- con causar víctimas mortales. Mientras esa terrible posibilidad no se materialice, aún podemos reirnos de la tragicomedia de pésima calidad que unos y otros nacionalistas sobreactuados representan. Y volver al sentido común que estas reflexiones sin desperdicio aportan:

Laura Freixas, confirmando que el "seny" (sensatez) catalán
todavía goza de buena salud
Que nuestro presidente nos convoque a un referéndum para el que no hay censo, ni junta electoral, ni fun­cionarios, ni locales, ni urnas, ¿no da risa?

Que presida el Gobierno un señor que no se presentó para ese cargo, y su proyecto estrella sea uno que no figuraba en el programa, ¿no es como para llorar?

Que un Gobierno adopte una iniciativa de inmensa trascendencia ... con el evidente fin de que otro Gobierno la prohíba, ¿no parece una broma?

Que nos digan que una decisión traumá­tica e irreversible se podrá tomar por un voto, sin umbral mínimo de participación, ¿no es alarmante?

Que la voluntad de todos aquellos que en esas condiciones nos negamos a votar (el 9-N fuimos el 63%) no cuente para nada, ¿no es motivo de furia?

Que nos anuncien que han preparado una ley importantísima para el caso de que gane el sí, pero no nos dejen verla, ¿no es un ­chiste?

Que llevemos cinco años hablando de una sola cosa: si proclamamos o no un Estado independiente, pero que nadie sepa en qué consistiría, porque los proyectos o no se conocen, o son irrealizables, o incompatibles entre sí (¿qué país pueden construir juntos Junts pel Sí y la CUP?), ¿no es un disparate?

Que el presidente exprese complacido que “damos miedo, y más miedo que daremos”, ¿debería provocarnos carcajadas o sudores fríos?

Que para el caso de que no se celebre el referéndum, quienes lo han convocado no tengan ningún plan, ¿no es terrorífico? Cuando todo esto se vaya a pique, como de un modo u otro se va a ir, ¿qué piensa hacer el Govern? ¿Atrincherarse en el castillo de Montjuïc, con cianuro y revólveres? ¿En el túnel del terror del Tibidabo, con sombreros de cucurucho y escobas? ¿O salir al balcón de la plaza Sant Jaume a tirar monigotes de papel y polvos picapica gritando: ¡inocentes, inocentes!, ¡os creísteis lo de la independencia!... y de paso, revelar que los Reyes son los padres?

Yo no sé si debo reír (¿de miedo?) o llorar (¿de risa?). O afligirme al comprobar que cada día que pasa estamos más divididos y enfrentados. O comprar palomitas y sentarme a contemplar el espectáculo. O preparar pañuelos y abrazos para quienes se van a quedar huérfanos, o tomates podridos para quienes les engañaron. Lo que sé es que, por favor, por favor, por favor, ¡quiero poder pensar en otra cosa!

El president amb el cap a ocells
Que el nostre president ens convoqui a un referèndum per al qual no hi ha cens, ni junta electoral, ni funcionaris, ni locals, ni urnes, no fa riure? 

Que presideixi el Govern un senyor que no es va presentar per a aquest càrrec, i el seu projecte estrella sigui un que no figurava en el programa, no és com per plorar? 

Que un Govern adopti una iniciativa d’immensa transcendència... amb l’evident finalitat que un altre Govern la prohibeixi, no sembla una broma? 

Que ens diguin que una decisió traumàtica i irreversible es podrà prendre per un vot, sense llindar mínim de participació, no és alarmant? 

Que la voluntat de totes aquelles per­sones que en aquestes condicions ens ­neguem a votar (el 9- N vam ser el 63%), no compti per a res, no és motiu de fúria? 

Que ens anunciïn que han preparat una llei importantíssima per al cas que guanyi el sí, però que no ens deixin veure-la, no és un acudit? 

Que faci cinc anys que parlem d’una sola cosa –si proclamem o no un Estat independent–, però que ningú no sàpiga en què consistiria, perquè els projectes o no es coneixen, o són irrealitzables, o incompatibles entre si (quin país poden construir junts Junts pel Sí i la CUP?), no és un disbarat? 

Que el president expressi complagut que “fem por, i més que en farem”, ens hauria de provocar rialles o suors ­fredes? 

Que per al cas que no se celebri el referèndum, els qui l’han convocat no tinguin cap pla, no és terrorífic? Quan tot això se’n vagi en orris, com d’una manera o una altra se n’anirà, què pensa fer el Govern? Atrinxerar-se al castell de Montjuïc, amb cianur i revòlvers? Al túnel del terror del Tibidabo, amb barrets de cucurutxo i ­escombres? O sortir al balcó de la plaça Sant Jaume a tirar ninots de paper i pólvores pica-pica cridant: innocents, innocents!, us heu cregut això de la independència!... i de passada, revelar que els Reis són els pares? 

Jo no sé si he de riure (de por?) o plorar (de riure?). O afligir-me en comprovar que cada dia que passa estem més dividits i ­enfrontats. O comprar crispetes i seure a contemplar l’espectacle. O preparar mocadors i abraçades per als qui es quedaran orfes, o tomàquets podrits per als qui els van enganyar. El que sé és que, sisplau,­ sisplau, sisplau, vull poder pensar en una altra cosa!

Laura Freixas
(Fuente: http://www.lavanguardia.com/)

LOS DOCUMENTOS QUE NOS ESCLAVIZAN AL IMPERIO ROMANO-VATICANO (I)


domingo, 24 de septiembre de 2017

¿CUÁLES SON LAS RAZONES PARA LA INDEPENDENCIA CATALANA?



Seguramente, allí por Hispanoamérica contempláis sin entender muy bien lo que está sucediendo en estas semanas en España. Y lo cierto es que os afecta más de lo que pensáis, entre otras cosas, porque la destrucción de España significaría la destrucción de -una parte de- vuestros orígenes. Es importante que leáis el texto a continuación porque el proceso a una eventual independencia catalana os puede ayudar a comprender cómo sucedió la de vuestros respectivos países porque, a decir verdad, y salvando las distancias temporales, quienes las organizaron en el siglo XIX son los mismos que están operando ahora y sus métodos, también muy parecidos.

Comercio boicoteado por rotular en castellano, arriesgandose
a las multas con que la Generalitat impone la inmersión lin-
güística en catalán. ¿Cuál es la lengua oprimida? 
1- En un principio, el origen de los deseos independentistas se basó en la supuesta opresión de la lengua castellana sobre la catalana. Dado que es difícil sostener ese desencadenante en la actualidad, donde la lengua catalana prima sobre la castellana, ese argumento ha sido abandonado en los últimos tiempos, concurriendo catalanes de lengua castellana al “proceso”. O sea, que la lengua no era el problema.

Conclusión: nos mintieron y esa supuesta opresión cultural y agravio no era verdadero sino una manera de generar cizaña y malmeter a los catalanes contra España.

2- Después de dar por “aprovechado” el argumento cultural, se extendió el argumento económico bajo el lema “España nos roba”, que venía a significar que Cataluña no estaba mal por la crisis planetaria generada por la Reserva Federal Americana sino porque su dinero se había ido a otras regiones españolas. Una vez que se demostró que los políticos catalanes habían robado en las mismas proporciones que los del resto de España, este argumento ha dejado de ser usado, sin desdecirse por ello, pero con la multiplicación del enojo conseguida. El odio se va cociendo poco a poco.

Conclusión: la verdadera razón ha de ser otra.

Un efecto colateral de la posible seceSIÓN: la impunidad vía prescripción, in-
dulto, o a saber qué birli-birloque "legal" de los que improvisan estos espabi-
lados, para los corruptos que llevan décadas saqueando las arcas públicas de
la Comunidad Catalana. Un fin para el que no han dudado en abrir la posibi-
lidad de un conflicto civil como el que asoló España entre 1936 y 1939.

3-Un tercer argumento es el nacionalista: la nación históricamente maltratada que, paradójicamente, para los activistas más extremos (los de las CUP) no es importante porque se consideran internacionalistas. En palabras de sus propios dirigentes (y muchas otras personas del ámbito “alternativo”), desprecian al estado y las fronteras; la destrucción del estado español es sólo un movimiento táctico en aras de crear una “revolución”: como si dividir las celdas de una prisión en otras más pequeñas fuera a cambiar el concepto de la prisión, como si cambiarla de nombre fuera a convertirla en otra cosa. Y esto es así porque hay que recalcar que (bajo mi experiencia en diez años pasando temporadas en Cataluña) no existe un sentimiento en contra del pueblo español, ni en su conjunto ni de ninguna de sus regiones.

O sea que, en definitiva, el argumento nacionalista no es el relevante en esta independencia.

¿Pero si no existe un sentimiento en contra de los españoles, en qué se basa el independentismo?

En el odio al Estado español.

La llengua existeix per entendre, no per sotmetre
¿Se puede estar en contra del Estado español y no de los españoles? ¿Acaso no representa el estado español a los españoles?

Esta evidente contradicción esconde la clave para entender el proceso catalán y el irracional motivo sobre el que en realidad se sostiene. Dado que, como digo, la mayor parte de los que hoy están apoyando el nacionalismo tienen raíces españolas, es en realidad el argumento del “cuanto peor, mejor” el que más pesa actualmente. De la destrucción de este estado corrupto, saldrá otro inmaculado y justo (no se explica cómo).

O sea, el argumento “antisistema”… de unos individuos como las CUP que han sido alimentados por el propio Sistema.

La verdadera motivación del proceso independentista catalán en la actualidad reside en el (COMPRENSIBLE) hartazgo del pueblo catalán ante la crisis que padecemos desde hace diez años y que ha dejado a esta región sin su potente tejido industrial y soportando unas cargas impositivas intolerables (las autopistas, gestionadas por el propio autogobierno !!). La opción independentista vendría a ser la huida hacia adelante ante una situación que parece no tener fin. Los arquitectos de este proceso han conseguido convencer a parte de la Opinión Pública de que un eventual estado catalán abriría la oportunidad de generar otro tipo de economía, soslayando que es el Banco Central Europeo, el BIS de Basilea y la Reserva Federal Americana quienes tienen (ahora mismo) la llave del final de la crisis. El propio sistema sionista que genera la crisis ofrece la solución que les favorece, bajo el ya clásico esquema de acción-reacción-solución (tesis, antítesis, síntesis).

El rostro violento y represor del Estado, que padecemos todos
(y no solo los catalanes)
En los últimos días estoy debatiendo con muchos seguidores de esta página ¡que se han vuelto independentistas! aún conociendo cómo comenzaron las guerras de Yugoslavia, Siria, Libia y Ucrania. Lo cual es para analizarlo detenidamente: individuos que conocen cómo opera la manipulación MK Ultra y cómo se generan las guerras están llevando a su propio pueblo a otra más. Inconscientemente, claro, lo cual nos lleva al poder del inconsciente (manipulado) para que uno olvide lo que ya sabe: el poder de la masa inconsciente (la masa siempre lo es) sobre el individuo consciente. La emoción contra la razón.

Cuando te pones a debatir con ellos, aparecen una serie de frases inconexas y contradictorias que, cuando se las señalas, pone de manifiesto que, en realidad, lo que está detrás de este movimiento es UNA EMOCIÓN IRRACIONAL (a veces dicen “sentimiento” porque hoy en día la mayor parte de la gente no es capaz de diferenciar ambos conceptos: “sentimiento” y “emoción”. El sentimiento es consciente, la emoción es inconsciente). Una emoción irracional, manipulada, obviamente, que no es ni más ni menos que el condicionamiento clásico: la rata que es sometida a una situación de estrés (la crisis) es condicionada a “elegir” la solución que el psicólogo/manipulador ha generado previamente, en este caso, la guerra fratricida.

Claro: todo esto está ocurriendo mientras el nuevo sistema monetario está emergiendo abiertamente, por lo que, dados los vínculos de la élite catalana con la Sinagoga, es ella en realidad quien está pilotando el proceso.

PD: No os podéis imaginar lo duro que es para mí contemplar cómo tantos años formando a tanta gente en cómo funciona la Ingeniería Social valen de tan poco ante el empuje de las emociones irracionales cuidadosamente manipuladas. Evidentemente, una ciudadanía a la que se le ha convencido de la existencia de un enemigo (El Estado Español) puede ser conducida al enfrentamiento con el inocente (el pueblo español). Esto pinta muy pero que muy mal.

(Fuente: Rafapal)

O.T.A.N.: IMPUNIDAD TOTAL


sábado, 23 de septiembre de 2017

LA CRISIS CATALANA Y EL EJEMPLO DE QUEBEC



Si el referéndum del 1-O cumpliera con las garantías legales de las que carece, que son todas, permitámonos por un momento entrar en el terreno de las hipótesis: ¿Qué pasaría si en algunos lugares de Cataluña ganase el voto favorable a la independencia y en otros no? ¿Puede dividirse España pero no Cataluña? Quienes defienden el derecho a decidir sobre su soberanía, ¿con qué legitimidad se lo pueden negar a otras partes de su territorio?

Estas relevantes cuestiones y otras que no lo son menos fueron tratadas por el Tribunal Supremo de Canadá, última instancia judicial del país, tras la victoria muy ajustada del no (50,58%) frente al sí (48,42%) en la última consulta soberanista que convocó la provincia de Quebec para separarse de Canadá, en 1995 y en la que participó el 93,52% de los censados. Era cuestión de tiempo que el voto favorable a la secesión ganara, pensaron entonces los nacionalistas del Partido Québécois.

El Gobierno federal, preocupado por esta perspectiva, decidió consultar al alto tribunal, dada la ausencia de limitaciones constitucionales para evitar que así ocurriera. Sus conclusiones fueron recogidas en la llamada Ley de Claridad, aprobada en junio de 2000 por el Parlamento. Canadá se convirtió así en el primer país entre las democracias avanzadas en reconocer el derecho de cualquiera de sus provincias, no sólo la francófona, a escindirse y crear su propio Estado siempre que se cumplan las condiciones que recoge la citada ley. ¿El resultado? No ha habido más referendos desde entonces y la causa secesionista ha perdido mucho de su antiguo atractivo para los quebequenses y sus dirigentes nacionalistas.

Así, cuando los defensores del derecho a decidir en Cataluña usan el ejemplo de lo ocurrido en Canadá para poner en evidencia la rigidez del ordenamiento jurídico español, no nos quedemos sólo con la primera parte, la de la reforma legal necesaria para celebrar una consulta de estas características, conozcamos todo el contenido de la citada ley y los límites que en nombre precisamente de la democracia esta incluye. Esto nos dará pistas de por qué no ha habido más consultas soberanistas en la provincia francófona, donde el sentimiento de humillación histórica con respecto al resto de los territorios del país, de habla y cultura anglosajona, ha estado siempre muy arraigado. Como dice el notario Fernando Rodríguez Prieto, que ha arrojado luz sobre esta cuestión en sus artículos publicados en el blog Hay Derecho: "Este ejemplo, más que suponer un respaldo al secesionismo, puede dotar de nuevas armas dialécticas a unos unionistas necesitados de ellas".

Todo empezó con una pregunta farragosa, de ahí el nombre de la Ley de 'Claridad'. En el referéndum de 1995 la secesión de Canadá se planteaba así: "¿Acepta que Quebec alcance su soberanía tras ofrecer formalmente a Canadá una nueva asociación económica y política que se enmarque dentro del proyecto de ley sobre el futuro de Quebec y el acuerdo firmado el 12 de junio de 1995?". Esto, en francés y en inglés; en las zonas donde había comunidades americanas aborígenes, se añadía la lengua nativa. Ya tienen mérito los que dijeron que sí.

Quien provocó la intermediación del máximo órgano judicial fue Stéphane Dion, nombrado ministro de Asuntos Intergubernamentales en 1996. A raíz del referéndum, envió tres cartas al Gobierno nacionalista de Quebec cuestionando la validez de la consulta. Por tres razones: ¿Ampara la ley internacional una declaración de independencia unilateral?, ¿es suficiente el 50% más décimas para aprobar una secesión? ¿estaría la integridad del territorio de Quebec protegida por la legislación internacional tras la independencia? En este último punto, Dion argumentó que la experiencia internacional demuestra que las fronteras de una entidad que busca la independencia se pueden cuestionar por razones precisamente democráticas (mayorías en algunas comarcas contrarias a la secesión o con voluntad a su vez de separarse de esa entidad). En definitiva; Canadá es divisible, pero ¿Quebec no?

Dion envió estas mismas tres preguntas al Tribunal Supremo de Canadá. El órgano judicial respondió. Su respuesta unánime fue contundente y en ciertos aspectos osada por su aperturismo. Veamos.

1. No se puede convocar un referéndum de secesión de forma unilateral. La ruptura afecta a los ciudadanos quebequenses pero también a los canadienses. No se trata en ningún caso de un referéndum de autodeterminación. Si hay un voto claro y mayoritario a favor de la secesión, se inicia un proceso de negociación para establecer los términos de la separación. Sería el principio del proceso y no el final (similar a los dos años de negociaciones entre el Reino Unido y la UE que se abren tras ganar el Brexit).

2. La pregunta ha de ser clara y la convocatoria ha de tener un mínimo de participación.Asimismo, sólo una mayoría cualificada favorable a la secesión podría legitimar la ruptura con el Estado. En definitiva, el Tribunal argumentó que una decisión de este calado no puede depender de una minoría. "Si el resultado del referéndum representa la expresión de una voluntad democrática debe carecer de ambigüedad, tanto en la pregunta que se plantea, como en el apoyo que recibe pues este debe ser representativo de un deseo mayoritario.", dijo el órgano judicial en sus conclusiones.

3. Las partes del territorio que voten por permanecer en el país no formarán parte del nuevo Estado independiente. La secesión no tiene que ocurrir en toda la provincia si en algunas comarcas gana el no a la independencia. En definitiva, el Gobierno federal les exige a los secesionistas que practiquen la misma apertura y respeto a la voluntad popular que ejerce él mismo al aceptar una consulta de estas características. Si hay una parte de Quebec que quiere seguir siendo canadiense hay que aceptarlo. En 1980, Pierre Trudeau, el padre del actual primer ministro, Justin Trudeau, se anticipó a las conclusiones del Tribunal al declarar tras el referéndum celebrado ese año: "Si Canadá es divisible, Quebec debe serlo también". Esta condición incluida en la Ley de Claridad, inapelable en términos de respeto a la voluntad popular, está en el origen del declive de las aspiraciones secesionistas de Quebec. Hay varias regiones dentro de la provincia que en los dos referéndums, parte de Montreal y territorios con población mayoritariamente aborigen, entre otras, han expresado su voluntad de permanecer en Canadá.

¿Se dan algunas de estas condiciones en el referéndum ilegal convocado por los secesionistas catalanes? No, ninguna. Si intentara pasar la prueba de la Ley de Claridad, la consulta catalana no aprobaría en ningún punto: es unilateral; apela al derecho de autodeterminación que ampara la legislación internacional pero que no es aplicable en este caso por las condiciones exigidas; no establece un porcentaje mínimo de participación ni exige una mayoría cualificada favorable al sí para considerarlo efectivo; el resultado no supone el principio de una negociación sino la ruptura inmediata con el Estado (así está recogido en la Ley de Transitoriedad y Fundacional de la República Catalana) y por supuesto ni oír hablar de renunciar a los territorios donde gane el no a la secesión; no les importa cuál sea su voluntad.

Los resultados del 9N son reveladores en este sentido. Aunque la consulta no tuvo ninguna garantía legal y contó seguramente con una participación mayoritariamente favorable al sí, aparecen importantes comarcas donde gana el no, entre ellas Barcelona, la costa y el Valle de Arán.

Hasta aquí el ejercicio hipotético. Si bien hay que destacar las diferencias entre la forma de Estado de Canadá y de España, pues el primero se constituye en 1867 como la unión voluntaria de una confederación de provincias que habían sido colonias británicas en la que no había obstáculos constitucionales para su separación salvo los después recogidos en la Ley de Claridad.

En el caso de España, la Constitución precisaría de una reforma para dar cabida a esas aspiraciones sin que se pusiera en peligro el Estado democrático de Derecho. Los requisitos legales para hacerlo son exigentes, amén de la elevada mayoría política necesaria para ello, pero, como algunos expertos juristas señalan, no es imposible, aunque el inmovilismo de Rajoy hasta la fecha no apunte en la buena dirección. El éxito a la hora de desactivar la causa secesionista de Quebec en Canadá, llevando la democracia a su máxima expresión, ¿podría servirnos de guía?

Victoria Carvajal
(Fuente: https://es.sott.net/)


La guinda del pastel secesionista: carteles en árabe invitando a votar el 1-O.
Parece que la "identidad catalana" ya no pasa por la lengua ni por la cultura
autóctonas. Y que para el seceSIONISMO vale todo.