domingo, 25 de febrero de 2018

EX-MINISTRO CANADIENSE DE DEFENSA: LOS “ILLUMINATI” SON REALES Y DIRIGEN NUESTRO MUNDO



Paul Hellyer, ex ministro de Defensa canadiense, es el político de más alto rango que ha admitido públicamente creer en la popular teoría de la conspiración.



Una de las teorías conspirativas más arraigadas sostiene que los Illuminati son una élite mundial secreta que dirige a los gobiernos entre bastidores y está conduciendo secretamente a la humanidad a una forma de neo-feudalismo dirigido por las corporaciones multinacionales y consolidado sobre una moneda, una religión y un estado mundiales, lo que se ha venido en llamar el Nuevo Orden Mundial (NWO).

Se dice que Hollywood es el escaparate de las tendencias que quieren imponer a nivel mundial y algunos incluso acusan a sus líderes de ser lagartos reptilianos del espacio que han desarrollado la capacidad de adoptar la apariencia humana.

Las acusaciones varían desde la simple implementación del NWO como una meta por lo menos, hasta que los Illuminati son un culto altamente satánico que busca devolver al diablo a la tierra. 

Aparte de las repetidas afirmaciones de los teóricos de la conspiración, que se han multiplicado desde el crecimiento de Internet, los escepticos dicen que no hay ninguna prueba real de que los Illuminati (cuya fundación en 1776 está sobradamente documentada) existan hoy en absoluto en absoluto.

Sin embargo, en un podcast, el Sr. Hellyer, que estaba en funciones en la década de 1960, dijo que los Illuminati, al menos en su concepto más básico, son reales y poderosos.

Dijo que los líderes corruptos ocultos continúan librando guerras innecesarias y se concentran en los beneficios, en lugar de detener el cambio climático.

El Sr. Hellyer afirma que la tecnología para revertir el cambio climático ha sido desarrollada, pero es suprimida por los Illuminati, ya que la mayoría de sus miembros clave tienen mucho en juego en la industria de los combustibles fósiles, que desean continuar durante el mayor tiempo posible.

Él dijo:"Tienes una camarilla secreta que realmente está manejando el mundo y ellos han logrado mantener esta tecnología en secreto hasta que puedan cobrar los trillones de activos petroleros que tienen.

Hellyer cree también que varias especies de extraterrestres inteligentes viven en secreto en la Tierra, y que los líderes mundiales nos ocultan este secreto, informa Dailystar.co.uk.

De hecho, afirma que son los extraterrestres quienes han desarrollado una "fuente de energía limpia y gratuita" que puede revertir el cambio climático.

Añadió:"Aprendí hace tiempo que Estados Unidos, en cooperación con visitantes de otros planetas, había desarrollado una forma exótica de energía que nos permitiría pasar de los combustibles fósiles a la energía limpia y exótica en el plazo de 10 años que aún tenemos.

Pero no se está haciendo nada al respecto.

"Ciertamente son más avanzados en agricultura y medicina y en muchas otras áreas y si eso es verdad, ¿por qué no estamos cooperando con ellos para construir un mundo mejor?".

(Fuente: http://conspiraciones1040.blogspot.com/)

NOTICIAS FABRICADAS Y ACTORES DE CRISIS Nº 2


sábado, 24 de febrero de 2018

FEMINISMO: UNA IDEOLOGÍA DE ODIO



El feminismo es una ideología de odio. Ideología en cuanto sistema cerrado de ideas que se blinda a cualquier contrastación con la realidad; funciona, por tanto, mediante una dogmática y un argot propio, como corresponde a una secta.

De odio porque el feminismo se considera el legítimo administrador de una inmensa corriente de sufrimiento que viene desde el mismo inicio de la humanidad –desde Adán y Eva, se consideren realidad o mito- y llega hasta nuestros días. La mujer ha sido vejada, maltratada, violada, humillada, discriminada y asesinada; toda mujer; y ese caudal de dolor alimenta un inmenso odio.

El feminismo es una mutación del marxismo y en sí tiene poco que ver con la tradición que parte de las sufragistas. Es una ideología postmoderna y postmarxista. André Glucksman en su clarividente y profético libro La estupidez aventuró que, tras la caída de las ideologías cientificistas, y específicamente del marxismo, lo que se iba a adueñar del escenario era la estupidez, una inmensa y ubicua estupidez. El feminismo se mueve en esa línea: es un marxismo para estúpidas y puesto que algunos hombres también se definen como feministas, también para estúpidos.

Una burda copia de la dialéctica marxista

La dialéctica feminista es una burda copia de la marxiana, sustituyendo capitalismo por patriarcado y capitalistas por hombres. Las mujeres son el proletariado –oprimido- y los hombres son los capitalistas –opresores-. Y, como en el marxismo, siempre ha sido así, en todo momento: la historia ya no es la historia de la lucha de clases, sino la lucha de sexos, aunque el feminismo, con pulsión supremacista, no consigue articular una parusía, fin épico de triunfo al final de los tiempos, una sociedad sin clases o su remedo una sociedad sin sexos o sin heterosexualidad. En ese sentido, por su aversión a la maternidad –perpetúa el patriarcado- su utopía es la extinción. Eva nunca debió aparearse con Adán, nunca debió perpetuar el patriarcado. Es la primera traidora al género.

Esa mutación de marxismo de detritus explica que los comunistas –los restos del naufragio- hayan asumido con tanta facilidad y fervor el feminismo. Algunos incluso exageran la nota, como el comunista español Alberto Garzón, que culpó de la masacre de gays en una sala de fiestas de Orlando –perpetrada por un musulmán integrista, lleno de fanatismo contra la sodomía- al heteropatriarcado, lo cual es una redundancia en la estupidez, porque no puede haber, manifiestamente, otro patriarcado que el hetero; un gaypatriarcado es imposible; una sociedad LGTBI está siempre llamada a extinguirse. Ni las feministas ni el colectivo LGTBI -por defender lo obvio, que en estos tiempos es necesario, como decía George Orwell– hubieran visto la luz sin familias, sin padres y madres.

Por supuesto, el feminismo, como mutación marxistoide, tiene un alto componente totalitario en su brebaje. “No existe otra manera de desmantelar el patriarcado que no sea atacándolo todo, desde el lenguaje androcentrista hasta las leyes paternalistas. El trabajo del feminismo requiere cambios tanto estructurales como conductuales; nadie ni nada se salva. La transformación social y cultural que requiere el feminismo es absoluta”, con estas ínfulas revolucionarias se expresa Raquel Rosario Sánchez, una dominicana, activista feminista.

El patriarcado, por supuesto, es un imaginario, un constructo, un esencialismo, del que se hace participar a todos los varones (algunos tienden a referirse a este feminismo postmoderno como hembrismo, alternativo al machismo), de todos los tiempos y de todas las épocas. Aunque ese inmenso caudal de odio es unidireccional: sólo se dirige contra la sociedad occidental, contra las naciones libres y contra los hombres “blancos”. Y sólo es crítica con el cristianismo. Es decir, precisamente contra el medio ambiente donde han podido florecer. Es el patriarcado “occidental”, el que combaten, mientras las feministas se mantienen muy exquisitamente silenciosas ante las vejaciones que sufren las mujeres en otros ámbitos geográficos y religiosos, donde los malos tratos son canónicamente ordenados y donde la violada es flagelada.

Todo esto tiene mucho de farsa y de impostura; también mucho de negocio, pues las feministas –una minoría agresiva, que odia también al resto de las mujeres, a las que no considera puras y que siente una aversión neurótica hacia la palabra madre y su contenido de maternidad- han ido adquiriendo poder, aumentando el número de inútiles puestos laborales para feministas profesionales y, sobre todo, incrementando el desvío de fondos públicos hacia sus organizaciones.

No es cierto que antes de que el feminismo desarrollara su agresiva “ideología de género” y animara a la denuncia irrestricta de los malos tratos, hubiera más asesinatos de mujeres. Había sustancialmente menos. Entre otras cosas, porque entre 1950 y 1977 los homicidios no hicieron otra cosa que decrecer, en España y en todo Occidente. Pero para cualquier ideología la realidad es un estorbo.

Jane Austen, una escritora muy realista y detallista, y toda la literatura femenina del siglo XIX nunca hablan ni citan nada parecido a malos tratos, pero ese silencio debía ser imposición del patriarcado. Si todos los hombres hubieran sido –como pretenden estas marxistas de baratillo- violadores y asesinos, y no maridos amables y solícitos, devotos de sus madres y sus hijas, la especie humana no se hubiera perpetuado.

Los hombres, por ejemplo, han tenido el dudoso privilegio de entrar en guerra –y morir, claro- para defender a sus mujeres. En el orden tribal, en las guerras entre tribus enfrentadas, es habitual matar a todos los varones y raptar a las mujeres. Ambas suertes son nefastas, pero la del patriarcado de la tribu tampoco es envidiable. Hasta estas últimas décadas siempre se citaba como muestra de la explotación capitalista en la revolución industrial que estaban obligados a trabajar mujeres y niños. Del paisaje del Manchester industrial ahora se han borrado las mujeres. También fue un dudoso privilegio patriarcal desembarcar en la playa de Omaha bajo el fuego patriarcal enemigo, pero, ahora, de inmediato te salen que en el Ejército Rojo soviético había algunos batallones de mujeres.

El odio que destila el feminismo, y que está provocando mucho sufrimiento innecesario para mantener el negocio en expansión, no se circunscribe a los hombres, sino que se extiende a las mujeres reales, no a las del imaginario feminista. El feminismo odia a las mujeres que son madres, un título de inmensa dignidad, pues reproducen el patriarcado. Los hijos son aquí algo similar a la plusvalía capitalista. Las feministas sólo identifican maternidad con aborto, lo que en su argot sectario es interrupción voluntaria del embarazo. Como resume Lidia Falcón, líder del exiguo Partido Feminista, “parir es una catástrofe”. En ese sentido, el efecto más letal del feminismo –además, de convertir el hogar en una guerra de sexos- es su criminalización de la maternidad, su corrosiva contribución a la depresión demográfica de Occidente.

No hace mucho se reunían en Brasilia ecofeministas en un simposio titulado “La Tierra es mujer”. Siempre, como metáfora e incluso como divinización en ciertas culturas, se había dicho que la Tierra es “madre”, pero madre es para una feminista una palabra obscena, hacia la que siente una íntima e infinita repulsión. Por eso son un peligro tan grave para la civilización.

Enrique de Diego
(Visto en http://ramblalibre.com/)

"LIBERTAD DE IMPRESIÓN", DOCUMENTAL SOBRE LA CENSURA CONTRA EL HUMOR GRÁFICO EN ESPAÑA


"LIBERTAD de IMPRESIÓN" trata de sátira y censura, partiendo de la manifestación en contra de la revista humorística "Mongolia" en la puerta de un teatro en Cartagena. Los entrevistados (Wyoming, Gonzo, Leo Bassi, Darío Adanti, Eugenio Merino, JL, Monteys, Fontdevila, Guillermo, Boye, Alcázar, Bartual, Bernardo Vergara ...) hablan sobre el secuestro de la revista El Jueves en 2007, las dimisiones en 2014, la monarquía, la iglesia, el franquismo sociológico, etc. para cerrar con los últimos casos de condenas por twits.

viernes, 23 de febrero de 2018

REPORTAJE DE LA BBC DESTAPA LA FINANCIACIÓN BRITÁNICA AL ESTADO ISLÁMICO




La periodista Jane Corbin ha dado a conocer en "Yihadistas a los que subvencionas", un reportaje de investigación para el programa “Panorama” de la BBC, que millones de libras procedentes del gobierno británico han llegado a manos de los yihadistas de Siria a través de una consultora británica internacional que trabaja para el propio gobierno.

Con ello ha puesto al descubierto, demostándolo con impactantes documentos filtrados, toda una trama mediante la cual desde el año 2014 millones de libras suministradas por el gobierno británico y gestionadas por la consultora "Adam Smith International" (A.S.I.),oficialmente destinadas a financiar a “la policía de las fuerzas rebeldes”, eran derivadas de forma encubierta a la financiación de grupos terroristas como Al-Nusra, filial de ISIS/Al Qaeda.

En el reportaje Jane Corbin demuestra, con documentos y sobre el terreno de Siria, como inmensas cantidades de dinero público canalizados a través de A.S.I. eran destinados a policías inexistentes, personas ya fallecidas e incluso comisarías “fantasma” jamás construidas, destapando toda una trama de financiación oculta del Estado Islámico y sus grupos terroristas satélites con dinero público de los contribuyentes británicos.

El tremendo y demoledor reportaje fue emitido en el mes de diciembre pasado.

El dinero británico gestionado por "Adam Smith International" llegaba a Al-Nusra, filial del Estado Islámico, que era la encargada en algunas zonas de Siria, como Idlib, de elegir a las fuerzas de seguridad de “las zonas liberadas” que se encargaban de realizar salvajes ejecuciones, frecuentemente mediante la decapitación.

El gobierno británico, asustado por la repercusión de la investigación, suspendió los contratos con la consultora durante dos meses. En ese tiempo la propia "Adam Smith International" llevó a cabo una supuesta investigación de cara a la galería que concluyó que “sólo fue una parte mínima del dinero la que llegó a los terroristas y que el dinero público en realidad era dinero de inversores privados”.

Lo cierto es que dos meses después, el gobierno británico y "Adam Smith International" han reanudado las licitaciones de sus contratos, algo que debería escandalizar a toda la sociedad y debería haber acabado con la dimisión del gobierno en bloque.

Ante la incapacidad de la opinión pública para exigir responsabilidades, una trama delictiva con complicidades en las más altas esferas políticas del Reino Unido ha terminado en nada. La Élite Rothschild y sus gobiernos vasallos siguen haciendo y deshaciendo con el silencio cómplice de quienes, incomprensiblemente, no se sienten concernidos por el criminal saqueo de una nación antaño próspera y pacífica.

¿Hasta cuándo?


(Fuente: https://dondelaverdadnoslleva.blogspot.com.es/)

NOS FUMIGAN, NOS MIENTEN, NOS ENVENENAN: ¿QUÉ PODEMOS HACER?


jueves, 22 de febrero de 2018

NEOFEMINISMO: PODEROSA MOTIVACIÓN ES DOÑA SUBVENCIÓN



Vilipendiada, perseguida y amenazada, Erin Pizzey es una de las antiguas feministas enmarcada en el movimiento de la segunda ola de los años sesenta. Su vida dio un giro radical al describir públicamente al movimiento feminista "como un negocio, un entramado multimillonario que comienza en los años setenta en Inglaterra y que da como origen una gran industria del feminismo". 

Pizzey fue pionera en la creación de refugios privados para mujeres maltratadas que tuvieron un gran éxito en Gran Bretaña. La activista comenzó a recibir donaciones privadas y, tal y como ella misma cuenta, "en el momento en el que el dinero llegó a los refugios, se aproximaba el sonido de las botas feministas que venían a secuestrar las asociaciones de la violencia doméstica y a convertirla en una industria millonaria". Eso sí, estatal.

La mujer, "víctima" de los hombres

Tras el movimiento hippie y la lucha contra el apartheid, las nuevas feministas empezaron a inspirarse en el marxismo, presionando al Gobierno británico para recibir subvenciones y, poco a poco, lo consiguieron. Llegan las primeras partidas presupuestaria en 1974. Tal y como narró Pizzey a Sky News, "esta máquina de hacer feminismo tan eficiente sabía lo que debía hacer para consolidarse como una gran empresa estatal". Y lo hicieron. Expulsan a las feministas que no están de acuerdo con la victimización de la mujer y lanzan un mensaje que calará hasta nuestros días: el hombre es un ser malvado por naturaleza, una especie de asesino en potencia.

Los hombres fueron expulsados del movimiento. Nace la tercera ola, neofeministas que no están dispuestas a compartir las manzanas que les caen del paraíso del Estado. La culpa es de los varones (el malvado "heteropatriarcado"). Atrás quedarán los gritos de las sufragistas del siglo XIX, sus ideas ya "no venden" en nuestra era. La libertad de la mujer y su igualación de derechos con respecto al hombre, tan añoradas por las feministas de la primera y segunda ola, no tiene rédito político. La mujer como ser desvalido, sí. Arranca en palabras de Pizzey,"el gran negocio, las feministas se enganchan a la yugular del contribuyente".

Cómo operan "las empresarias" del feminismo

En nuestro país tenemos al menos a dos Erin Pizzey. Una de ella, es la doctora de economía María Blanco. La profesora acaba de publicar Afrodita desenmascarada: una defensa de feminismo liberal. La escritora nos atiende mientras cambia de clase y salen sus alumnos. Blanco aclara que "la tercera ola feminista de los setenta fue capturada por la izquierda, pero aún tenía buenas intenciones sobre los derechos de la mujer. Ahora, sin embargo, vamos hacia una cuarta ola feminista con objetivos espurios: que los hombres lleven tacones o que los niños carezcan de identidad sexual, por ejemplo".

La madrileña alerta sobre "el peligro que tiene esta cuarta ola sobre su influencia en la sociedad civil". Señala que este tipo de movimientos de nuevo cuño vive de "explotar la miseria ajena". A diferencia de Pizzey, esta investigadora no cree que sólo busquen dinero, "lo que desean es la perpetuación en el poder, y lo peligroso es que esta maquinaria es eficiente. Una vez que se otorga una subvención, es imposible eliminarla, sólo puede ir a más".

Nace el "feminismo disidente"

Contundente, declara que "son un auténtico lobby que ha degenerado en la más absoluta victimización de la mujer". Es aquí donde la cuarta ola feminista está entrando en conflicto. En este sentido, Blanco se muestra optimista sobre el futuro, ya que es conocedora de un nuevo "feminismo disidente". "Se está produciendo una ruptura, hay peleas entre las feministas, como si fuera una película de los Monty Python. Discuten quién defiende más a la mujer".

De hecho, en universidades como Valencia y Sevilla ya se están realizando charlas de feministas disidentes, pero Blanco cree que "todavía hay mucho por hacer. El control estatal y, por ende económico, quiénes dictan lo que es feminista o no, lo siguen teniendo estos colectivos".

"Si no piensas como ellas, no eres mujer" 

María Blanco no es la única española que investiga sobre las neofeministas. Desconocida para muchos, pero perseguida, insultada y amenazada en su entorno laboral tenemos a Alicia Rubio, profesora de un instituto de secundaria de la Comunidad de Madrid. Es la encargada de desenmascarar "el entramado económico y la mafia feminista en España" en su libro Cuando nos prohibieron ser mujeres y nos persiguieron por ser hombres.

Hablamos con ella y su voz denota nerviosismo. Notamos que lo está pasando mal. Nos cuenta que en su entorno laboral ha sufrido insultos y mobbing desde que expresara sus ideas en el entorno del centro educativo en el que trabaja. La escritora nos habla de su investigación sobre las partidas presupuestarias destinadas a los movimientos feministas españoles. Es entonces cuando se topa con el oscurantismo existente.

Según Rubio, el dinero destinado a organizaciones como el Instituto de la Mujer no se fiscaliza, es decir, no se dan explicaciones de lo que hacen con el presupuesto. "Estuve en una reunión en el Instituto de la Mujer donde se decidían qué coordinadoras se encargarían de repartir los 50 millones de euros procedentes de los Fondos Europeos. Discutían entre ellas y lo único que estas 200 personas reclamaban eran que querían pasar a ser funcionarias, y otras que ya les tocaba el contrato indefinido".

Aclara que las vías de financiación del movimiento feminista son múltiples y enrevesadas a conciencia para que nadie las cuestione, para que nadie se entere."Manejan muchísimo dinero [público], por eso son tan fuertes, un lobby real, y son las menos interesadas en que el machismo o violencia doméstica desaparezca, ya que esto implicaría desmontarles su chiringuito".

El neo-feminismo, siempre atento a los problemas
REALES de las mujeres 
Surgen los "comederos": delegaciones, asociaciones (Rubio contabilizó 2.000 sólo en Andalucia) y una maquinaria empresarial "sin beneficios reales para las mujeres". Lo llamativo es que las muertes al año a manos de sus parejas o exparejas siguen siendo más o menos las mismas a pesar de los cambios legislativos y el aumento de partidas presupuestarias destinado a tal fin. En 1999, murieron 54 mujeres por violencia de género, mientras que en 2017 fueron 52.

'Empresarias' del feminismo en España

Por el contrario, la organización Impacto de Género Ya, que aglutina a 40 asociaciones feministas, achaca estos tristes resultados a que "los Presupuestos Generales del Estado no destinan dinero suficiente". De los 31 millones que el PGE destinaba en 2011 a las plataformas feministas se ha pasado a una promesa del gobierno de inyectar a estas organizaciones 1.000 millones para los próximos cinco años, a un ritmo de unos 200 millones al año. La presión funciona.

Junto con las comunidades autónomas y ayuntamientos se ha sellado por unanimidad el Pacto de Estado contra la Violencia de Género. El acuerdo, alcanzado en el Congreso el pasado año, contempla una financiación de 1.000 millones de euros en cinco años y más de 200 iniciativas para su lucha. Así lo confirmaba la ministra de Igualdad, Dolors Montserrat, quien garantizó que destinará, para empezar, "200 millones de euros de esa partida al pacto contra la violencia de género en 2018" redistribuidos entre el gobierno central, las comunidades autónomas y las asociaciones feministas.

Alicia Rubio remata la entrevista con una frase muy contundente: "Me gustaría haceros llegar la última frase que escuché a una política: sin dinero público no habría feministas".

(Visto en http://m.libertaddigital.com/)